La Villa de la Orotava ocupa unos 218 Km2 de un impresionantes valle del mismo nombre y se encuentra dividida en varios núcleos poblacionales. El casco antiguo de la villa, declarado en 1976, Monumento de Interés Histórico Artístico Nacional, merece una esmerada visita, para poder recrearnos en la contemplación de los diversos estilos de su arquitectura caracterizada por su magnificencia y monumentalidad.
Sus calles respiran aroma señorial y destacan por su atractiva personalidad, entre sus patios canarios, plazas
y casonas. En el centro mismo del caso antiguo encontramos la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción (monumento nacional), núcleo de la villa y que luce un amplio repertorio de estilos artísticos.

La Villa de La Orotava constituía parte del antiguo Menceyato de Taoro, uno de los nueve reinos aborígenes en que se encontraba dividida la isla de Tenerife hasta 1496, año en que finalizó el proceso de conquista de la isla. A partir de entonces el conquistador Alonso Fernández de Lugo inició el reparto de tierras y aguas entre los beneficiarios de la Conquista, hecho que originó múltiples conflictos, dados los intereses creados en torno a un territorio caracterizado por la fertilidad de sus suelos y por la abundancia de sus aguas.

Al igual que sucediera en las islas de Gran Canaria y La Palma, en el caso del reparto de las tierras de Taoro se sucedieron ante la Corte las reclamaciones por parte de gran cantidad de beneficiarios, que denunciaban las irregularidades en la distribución establecida por el Adelantado. Ante la magnitud de la situación, en 1504 Fernando el Católico encomendó a Lope de Sosa, Gobernador de Gran Canaria, la misión de verificar las consecuencias de un repartimiento que no sólo había generado el perjuicio de la mayor parte de los beneficiarios, sino que originó la ausencia de un orden urbanístico en la primitiva configuración de La Orotava.

Una vez analizados los hechos, Fernando el Católico determinó el nombramiento de Juan Ortiz de Zárate como Juez Repartidor que, tras someter a juicio la distribución efectuada por el Adelantado y tomar declaración a los inculpados, enmendó ciertas irregularidades a través de la expropiación de aquellos solares que no se encontraban ocupados. Su mayor empeño fue el de la organización de un espacio urbano que dotara de identidad al creciente lugar de Orotava, una de las más importantes demandas de los primeros vecinos del lugar.